miércoles, 11 de abril de 2018

El porno, entre el feminismo y la necesidad

Si hay algo por lo que las mujeres trabajadoras han luchado desde el inicio de los movimientos feministas, ha sido precisamente por la igualdad, un derecho que, de conseguirse, seguro acabaría por traer todos los demás; entonces, dejarían de ser "derechos", pues realmente no habría diferencia entre géneros, y no se tendría conciencia de que unos merecen más que otros en ningún sentido. ¿Es una utopía, o realmente puede llegar a conseguirse?

No tengo clara la respuesta a esa pregunta, pero si hay un ámbito donde no parece que la igualdad de géneros vaya a ser algo inminente, ni siquiera a corto o medio plazo, es la pornografía. Bien, es algo comprobable que todo lo que tiene que ver en la actualidad con el porno es considerado un negocio, y que como tal, está concebido para hacer dinero, y para ello no tiene más que adecuarse al tipo de usuario que lo consume. Y, realmente, aunque puede que la tendencia esté cambiando, en la actualidad esos consumidores son predominantemente hombres, con lo cual el producto justamente se amolda a sus gustos y necesidades.


¿Que el público quiere ver jovencitas desnudas? Pues no hay más que ofrecérselas en bandeja de plata, ciertamente ha sido un tema en pornografía que ha tenido bastantes seguidores, y no es para menos: cualquier tío heterosexual se siente atraído por una veinteañera guapa que esté como su madre la trajo al mundo, sin importar su edad ni condición. Cuando se ven estos videos online para adultos, el rol de estas chicas es casi siempre el de jovencitas inocentes, que son seducidas generalmente por hombres más mayores o con más experiencia que ellas, o el de novias viciosas que sorprenden a su novio con unas habilidades sexuales bastante impropias de su edad (de lo que se deduce que son y han sido bastante putas, porque ¿cómo las obtendrían si no fuera a base de folladas?). Por supuesto, todo al gusto de los hombres, para que se sientan superiores no sólo en experiencia sino también en habilidades prácticas; vamos, unos monstruos en la cama.

Otro cliché que se ve mucho en el porno online es el de las tetonas xxx, y es curioso cómo el enfoque, aunque diferente en un principio, acaba también levantando el ego, y otras cosas, de los hombres. Y es que lo que en un principio parece dirigido por este tipo de mujeres, unas tías con grandes tetas que dominan a los maromos como quieren gracias a sus atributos, de repente son sometidas a pollazos limpios por tíos que  no las dejan tomar el control, aunque a priori parecía que estaban encandilados por sus encantos. Así, lo que empezó como algo que cualquier hombre no podría resistir, acaba otra vez como una ventaja para ellos, llevándose a esa espectacular hembra al huerto.

En estas condiciones, ¿podrá alguna vez existir el porno feminista? Poder, se puede, dicen algunas voces dentro del mundillo, sobre todo de algunas directoras de cine para adultos que quieren darle un nuevo enfoque a sus películas, intentando que sus guiones dejen de ser tan machistas, y consigan encontrar el punto medio que agrade tanto a hombres como a mujeres. Por ahora, sólo se trata de cine experimental, aunque parece que está dando buen resultado, aunque no tanto como para que ello se note en taquilla. Como digo, la pornografía como la conocemos ahora está enfocada a la excitación masculina, y si las mujeres también se excitan, es porque se ven reflejadas en esos modelos de sumisas dominadas por el miembro viril, con el que ellos consiguen que ellas siempre estén a su merced; porque justo lo que a ellos les gustas más hacer en el sexo, es lo que a ellas las vuelve locas, ¿puede ser así?

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